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El futuro de la fibra óptica

30/06/2011

Diego Martin, gerente Comercial de Furukawa Argentina, habló sobre el orígen de una tecnología que cambió la forma de transmitir datos e hizo referencia a que en el país aún queda mucho por hacer.

La fibra óptica constituye un avance propio de nuestra era en materia de telecomunicaciones a nivel global por ser un medio de transmisión de datos que permite enviar una importante cantidad de información a una gran distancia y de manera sumamente veloz.

 En Argentina, sus orígenes se remontan a los inicios de la década de los 90, y estuvo fuertemente impulsado por la privatización de las empresas de telecomunicaciones.
En un primer momento, fueron instalados en nuestro país los primeros anillos ópticos a nivel urbano y a medida que se fue incrementando la demanda, mejoraron cada vez más los sistemas de telecomunicaciones tanto en lo que respecta a fibra óptica mono – modo como en lo referente a la multimodo. 

Con el correr del tiempo, el interés de la sociedad de estar cada vez conectada hizo evidente la necesidad de contar con conexiones de mayor ancho de banda. 

Pues entonces, la implementación de la fibra óptica se inició en el mercado corporativo, luego se sumaron los proveedores de telecomunicaciones y las operadoras de televisión (quienes emigraron sus instalaciones más críticas a fibra óptica).

Actualmente, en lo que respecta a la conectividad, la tendencia indica que continúa la migración de cobre o metal hacia fibra óptica. ¿El motivo? Se trata de un recurso que permite balancear la relación costo – beneficio aportando mayores y mejores posibilidades a los usuarios de mejorar su negocio.

En este sentido, uno de los principales beneficios que aporta este medio de transmisión de datos es la posibilidad de ser utilizada en distancias extensas por su óptima señal y ancho de banda, así como también la facilidad de reemplazar el cable de cobre por resultar más conveniente para determinados entornos debido a su tamaño reducido. Estos aspectos son los que la hacen atractiva y aumentan el nivel de demanda en nuestro mercado. 

En este contexto, si bien el mercado argentino se fue adaptando a la demanda de mayor y mejor conectividad, es posible afirmar que aún queda mucho por hacer ya que más del 80% del país no está cableado en fibra óptica. 

Sin embargo, si bien hay muchos clientes cuyas redes no están digitalizadas, el futuro de la fibra óptica es esperanzador ya que las nuevas tecnologías son drivers que generan más sinergia para la infraestructura óptica. Por lo tanto, en tanto las nuevas tecnologías continúen su curso, la fibra óptica acompañará su desarrollo y reafirmará su presencia ante el cable de cobre tradicional.

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